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autor: rigoberto porras es productor radiofónico, locutor comercial y docente. le imprime a núcleo su particular visión de la actualidad global
rporras@sentidourbano.com












Decir que...

Decir que lo que pasó en Monteverde es un secuestro, una masacre, una toma de rehenes o privación de libertad a más de 30 personas es tan solo una formalidad dentro del complejo análisis que requiere lo que pasó en el Banco Nacional de Santa Elena.

Decir que la policía actúo precipitadamente al ingresar a la sucursal bancaria es quedarse corto en ese análisis; pero decir lo contrario también.

Decir que es necesario reforzar la seguridad en los bancos, en las calles, en nuestros barrios o en los puteros es creer que la represión soluciona la inseguridad ciudadana.

Decir que deberíamos cerrar nuestras fronteras para evitar el ingreso de “extranjeros violentos” es negar la existencia de una conducta humana permeada por manifestaciones de violencia tan primitivas como las ganas de coger. Pero además es asumir una conducta xenofóbica, casi racista y altamente miope de lo que está pasando en este eterno invento de Suiza Centroamericana.

Decir que se hace necesario blindar los carros, portar armas, usar chalecos antibalas o contratar guardaespaldas al estilo Giuliana Sotela, es no percatarse de que la inversión no debería hacerse en más tiliches que nos quitan humanidad sino en sistemas de verdadera justicia social para todos, con impacto local y, ojalá, alcance regional.

Decir que ahora las cosas no son como antes, es insistir en la majadería de no reconocer la responsabilidad que tenemos sobre los problemas que nos afectan hoy y tratar de quitarse el tiro por lo que hemos dejado de hacer. Es esperar que las soluciones nos lleguen en formato de newsletter o en un estúpido chiste al celular.

Decir que las autoridades actuaron mal en el enfrentamiento de la crisis es creer que tenemos el derecho de opinar tan solo porque presenciamos los hechos desde la comodidad de nuestro sillón, gracias al esfuerzo y a la acuciosidad de los reporteros de la TV.

¿Decir qué?

Dejémonos de tanta palabra filosa que solo sabe cortar, y emitamos algo menos hediondo que la costumbre de exigir de todo cuando no somos capaces de aportar; cuando creemos que con el culo puesto en una silla o en cualquier otra maravilla, podemos atrevernos a reclamar.

¿Decir qué?



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02 | Papas a la Vaticana
01 | Caliente, caliente