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autor: rigoberto porras es productor radiofónico, locutor comercial y docente. le imprime a núcleo su particular visión de la actualidad global
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Papas a la vaticana
Para quienes no creemos ni en nuestra mamá, el tema de la Iglesia (católica, apostólica y romana) generaría menos que nada de interés sino fuera porque vivimos en una sociedad en que la religión compite en protagonismo con el fútbol y el guaro. Sólo observen la arquitectura típica de cualquier barrio tico: la iglesia de espalda al Poniente, al frente la canchita y en una esquina, un cantinón de aquellos de boca de chicharrón de puerco.
Perdón por la distracción.
Al tema que el título nos demanda: La figura del Papa ha sido tradicionalmente influyente en la cultura occidental, desde que aquellos Papas cruzados (dichosos ellos) montaron su caballito nicoyano para ir a agarrarse con los infieles y sacarlos de las tierras cristianas. El Papa es hoy casi una marca registrada. Genio y figura hasta por debajo de la sotana, el líder de la Iglesia ha cumplido con tareas muy propias de sus contextos históricos y ha sido protagonista de diversos acontecimientos.
Karol Wojtyla (el apellido debería leerse Voitiua) fue nombrado Papa en 1978, después de que sus antecesores murieron -dos- ese mismo año. Entonces Wojtyla tenía 58 años, poca edad para lo que acostumbra el Cónclave, pero además no era italiano y eso desviaba el panorama de la elección hacia cualquier punto menos hacia el Cardenal de Cracovia (Polonia).
Si aguanta, este año el Papa Juan Pablo II cumplirá 85 años. De sus 27 años de Pontificado hay tanto que decir como de sus padecimientos. Este Papa ha sido bien “pata caliente”: 100 viajes a más de 126 países. Sus viajes han estado cargados de “buen ride” con las demás religiones (lo que algunos llaman tolerancia). Se ha encontrado con los representantes de la Iglesia Anglicana en Londres, con los ortodoxos en Grecia, se clavó en una mezquita musulmana en Siria y hasta Fidel lo recibió en La Habana. Todo esto nos demuestra que el roquemix tiene su toque. No en vano es reconocido internacionalmente como un líder no solo espiritual, sino como toda una figura diplomática de mucho peso.
En lo que si ha sido bien majadero es en los temas de control de natalidad, aborto, papel de las mujeres en la Iglesia y por supuesto matrimonio o relaciones homosexuales. Algunos aseguran que quién venga después de él seguirá la misma línea, ya que no ha sido costumbre modificar las doctrinas papales en un período muy corto. Es decir, en los temas de “primer impacto” no ganamos nada con Karitol.
Después del plomazo del 81, la salud del Papa se ha complicado muchísimo, y hoy está muy lejos de ser aquella fortaleza de hace 20 años. Tan solo oírlo hablar da… consideración.
Ya el Cónclave está conformado para el momento en que se requiera. Y aunque alguno desearía que la elección fuera algo así como “El Aprendiz”, esta se hace en la más estricta privacidad. Eso debe ser como una bandada de aves de rapiña, esperando a que el viejito palme para hacerse del puesto.
Si a mi me preguntan, yo le voy a Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, obispo hondureño muy progre, pero también muy creyente. Con Rodríguez, por lo menos me parece a mí, se continuaría con una mayor vocación hacia la gente, un Papa en la calle y no entre las auríferas bellezas del Vaticano.
Amén.
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