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autor: rigoberto porras es productor radiofónico, locutor comercial y docente. le imprime a núcleo su particular visión de la actualidad global
rporras@sentidourbano.com
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Caliente, caliente
Muchos preferiríamos un inicio de año con un paquetito tipo supermercado con precios especiales de verano: “Vértigo happy hour”, pero seamos realistas, el 2005 nos ofrece otra variedad de cosas muy distintas a las tan agradables sensaciones de los puff gigantes de aquel club.
Si nos ponemos nostálgicos, deberíamos hacer un recuento de lo que aconteció en este mundo nuestro, pero no le vamos a quitar trabajo a los colegas de los noticiarios, periódicos o agencias de noticias con un resumen de “2004: El conteo”.
Bastará decir que el gran tema mundial del año hace un mes concluido, fue la majadería de Jorge Pelos (George “Walker Texas Ranger” Bush) que como rabioso perro se dedicó a orinar todo lo que quiso para sí: los territorios entre ríos de Irak y su propio charco en la Casa Blanca. A pesar de esto, internacionalmente criticado por la mayoría de congéneres y animales en toda la Tierra, el pueblo norteamericano decidió darle “one more chance” a nuestro siempre mal visto Jorge Pelos. Ni siquiera la teta de Janet llamó tanto la atención en los medios de comunicación como la reelección del vaquerito. Para terminar con un glorioso “me agüevás” la naturaleza decidió sacudirse de tanta cochinada que le hemos puesto encima y 200 mil humanos perdieron sus vidas ante el asombro mundial.
Es lamentable que un tema tan punzante como el de Irak se haya vuelto tan
cotidiano como el sex appeal de Otto Guevara en nuestro país. Esa misma indiferencia es la que permite que tantos zapatos nos pasen por encima sin darnos cuenta.
Van disculpar que me haya echado todo este rollo sin explicarles de qué se trata este espacio con el que esperamos contaminar bastante la navegación virtual. La idea, suponemos y esperamos, es que, semanalmente, podamos ofrecer un tema relativo a los acontecimientos nacionales e internacionales desde una perspectiva de bar o de banca de parque. O sea, mucho más relajada que las entrevistas de superación personal de Marcelo Castro de los lunes por la noche.
Así las cosas, una vez visto el mundo, veamos nuestra casa. Empezamos con “orgullo” por la labor realizada por Anabel y Alberto a la cabeza y nalga del equipo negociador del TLC con Estados Unidos. Terminamos el 2004 con una clase de desorden que no nos ha permitido darnos cuenta si el famoso tratado sirve para algo más que para tomarse fotos con los subordinados de Jorgito.
Así que ahí les dejamos esto para que ustedes decidan su utilidad.
Por lo demás, estaremos de vuelta en una semana con algo más sobre las ocurrencias de quienes ocupan las portadas y titulares de los medios y también de quiénes tenemos que lidiar con esas genialidades mientras intentamos sobrevivir.
No estoy para servirles, porque eso en la actualidad cue
sta plata, pero por lo menos podemos intercambiar bofetadas para despertarnos en este amanecer que no espera a que nadie se levante, y más bien supone que todos estemos bien parados para recibir y repeler los embates.
Buen provecho.
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