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#6/ De vuelta al origen? Solo los hechos podían demostrar lo que iba a ocurrir: la presentación de Carl Cox en Costa Rica fue un éxito rotundo, y por lo que parece, noviembre y diciembre serán meses muy agitados para la escena tica. Están confirmadas las visitas al país del dúo H-Foundation, el reconocidísimo Tom Stephan, el popular Lee Burridge y el israelí Mo Shic (ambos ya han estado aquí), y el agitado y housero Oscar G, para diciembre.
Pero después de Cox también pasamos unos días nublados por un nuevo susto. Un promotor de eventos de música electrónica y un DJ fueron detenidos por la Policía de Control de Drogas durante un operativo en San José. Se les acusa de distribuir drogas sintéticas, entre otros tipos de sustancias.
La diferencia fue que esta vez los medios de comunicación fueron un poco más objetivos en su abordaje de la noticia. Sin embargo, las consecuencias pudieron haber sido mayores.
Una vez más, SentidoUrbano no censura el consumo de drogas. Tampoco lo promovemos (lo cual es un delito). Censuramos el consumo irresponsable de sustancias y promovemos la información como medio para la toma de decisiones consientes y responsables.
Culpables o no, el hecho de que protagonistas de esto que llamamos “escena electrónica” estén involucrados en esas actividades ilícitas es altamente perjudicial. No es lo mismo hablar de consumo individual que hablar de distribución organizada.
Nosotros creemos en la promoción y difusión de la música, la cultura y estilo de vida que la rodean. Creemos en este movimiento como una manifestación cultural y un negocio legítimo dentro de la industria de la música.
Estamos atravesando un gran momento para la vida nocturna tica, para la industria de la música electrónica. Nuestro país se posiciona en la mira de las grandes agencias de promoción e importantes nombres de la escena mundial aterrizan aquí para tocar para los ticos.
Desperdiciar el momento, o arruinarlo metiendo las patas, resulta más que absurdo.
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#5/ Costa Rica, antes y después de Carl Cox Han pasado muchos meses desde la última vez que una fiesta electrónica generaba un nivel de expectativa tan alto como el que estamos viendo por estos días. Carl Cox se presentará en San José el próximo 24 de octubre y nadie parece estar dispuesto a quedarse afuera. La de Cox no es solo la visita del DJ más reconocido que ha pisado Centroamérica hasta hoy. También es el resultado de una trayectoria de gran trabajo de parte de los responsables directos de este hecho histórico: la promotora Promotion. Si nos ubicamos en el contexto, podríamos decir que la visita de Sasha, en 2000, fue el clímax de la “primera mitad” de la historia de la escena tica. Pocos meses después el cierre del club Velvet Zone tira al suelo el trabajo de varios años. Fue entonces cuando Promotion asumió el trabajo de continuar impulsando los eventos electrónicos de tendencia clubbing, enfocándose en géneros como house, tech-house y progressive. Escalando, uno a uno, los escalones del ranking mundial del agitado mercado del quien es quien en la música electrónica, Promotion finalmente alcanzó este año a traer al país dos DJs “clase A”: el argentino Hernán Cattaneo y el japonés Satoshi Tomiie. Ese camino de evento tras evento conduce hasta el próximo 24 de octubre, cuando la promotora ponga frente a 1200 costarricenses y centroamericanos, al DJ de todos los DJs: el maestro Carl Cox. Como si fuera poco Cox no tocará en cualquier discoteque de capital de tercer mundo. Se presentará en pleno corazón de San José, en el mismo Centro Costarricense de la Ciencia y la Cultura, conocido como Museo de los Niños. Ésta, la fiesta del año, será para la escena tica el diagnóstico definitivo que tanto necesitamos. Cuando Cox se haya ido para cualquier parte, cuando se apaguen las luces del museo y salgan las escobas a hacer lo suyo, cuando el sol nos moleste en la pupila, sabremos qué pasó, y podremos suponer qué va a pasar. El de Carl Cox puede ser el nuevo y definitivo impulso que necesita la movida electrónica en Costa Rica y el resto de la región, o puede ser una temida sentencia de que “el público” no está listo para la primera calidad. Apostamos a lo primero.
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#4/ El trip de la ignorancia El sol no se tapa con un dedo, y no es nuestra intención hacerlo. En muchas fiestas electrónicas realizadas en Costa Rica, en América Latina, en todo el mundo, algunos de sus asistentes consumen éxtasis. Pretender ocultar esa realidad de algunos es tan irresponsable como la generalización publicada esta semana por La Nación: “todo mundo sabe a qué se va a esas fiestas”. (ver nota aparte) No vamos a repetir aquí, una vez más, los cientos de argumentos que podríamos contrastar con la sarta de vaguedades publicadas por el diario más importante de nuestro país. En los partidos de fútbol muchos de sus asistentes consumen drogas, en los “frentes fríos” y carnavales de nuestros puertos, decenas de miles de personas danzan libres al son del guaro y la birra barata. En los conciertos de rock, probablemente varios de los asistentes consumen drogas de distintos tipos. Esos son hechos. Sin ningún afán de justificación, podríamos concluir que la escena electrónica no es ninguna excepción dentro de una cultura juvenil que no escapa de la influencia de esas sustancias ilícitas. Otro hecho comprobado, en mayor o menor grado de credibilidad, es que el MDMA, conocido como éxtasis, es un compuesto que produce efectos nocivos e irreversibles a nivel cerebral y sobre el sistema nervioso en general. Existen muertes asociadas a su consumo, se estima que una de cada cien mil personas que lo toman, podrían enfrentar reacciones severas de tipo cardiaco que –incluso- podrían provocarles la muerte. Está clínicamente probado que no es una sustancia adictiva. Suponemos que existen a su alrededor sistemas de distribución más o menos complejos, como los que operan en torno a cualquier otra sustancia ilegal. En todo caso, y limitándonos a los hechos, podemos concluir que –aunque quizá no sea tan diabólica como se ha tratado de exponer- el éxtasis ciertamente no es una sustancia “buena” o “positiva” para el organismo humano. Además, es ilegal, y eso todos lo tenemos claro. En Costa Rica, tras el escándalo posterior al operativo antidrogas en el club Velvet Zone, los promotores de eventos electrónicos, los bares y sitios donde se programa esta música, y los distintos medios de comunicación especializados en esta subcultura, hemos realizado distintos esfuerzos enfocados a la información en torno a las drogas de diseño. Los organizadores de eventos cada vez son más vigilantes, se cuenta con mejores equipos de seguridad privada, y los eventos se realizan en sitios con infraestructuras adecuadas. Los artistas internacionales vienen a tocar a Costa Rica, con los debidos permisos laborales, se pagan los impuestos correspondientes, y en muchos casos se ha contado con equipos de atención de primeros auxilios, en caso de cualquier eventualidad. Es decir que, muy al contrario de lo expuesto por La Nación, la escena electrónica costarricense funciona en un ambiente de profesionalismo, de estricto apego a las leyes vigentes y de alta proyección internacional. Consideramos que no hay mejor forma de combatir el consumo de sustancias ilegales, que la información abundante y creíble al respecto. Por el contrario, reportajes flojos, mal sustentados y absolutamente alejados de la realidad actual de los jóvenes costarricenses, provocan un efecto inverso. Que en 2003, un periodista venga a hablarnos de glow sticks, de muñecos de peluche, de chupetas y de duchas en las discoteques, lo menos que nos provoca a los jóvenes es alerta o preocupación. Nos da risa. En Costa Rica no se realiza un “rave” -como tal- desde hace unos dos años. La “parafernalia rave”, como se conoce en USA a los glow sticks, botellas de agua, masajeadores, y chupetas, desapareció de la escena desde hace unos 3 o 4 años. La palabra “rave” fue eliminada por convención hace 2 años, tras el incidente en Velvet Zone. Lejos de ser un movimiento subterráneo o clandestino, como han pretendido mostrarlo, las fiestas electrónicas se anuncian por medio de publicidad impresa, con anuncios en los periódicos, con el patrocinio de las mayores radioemisoras comerciales, y de importantes marcas de consumo masivo. Si eso es clandestino, entonces desconocemos el ámbito sociocultural en el que se desenvuelven ciertos intelectuales, que podrían estar en riesgo de franco añejamiento. Antes de censurar el consumo de una droga, se debe abogar por la vida humana. Si alguien, adulto, ejerciendo su libre albedrío, decide que consumirá una u otra sustancia, debe estar enterado de las consecuencias de esa decisión. Debe conocer los efectos secundarios, y debe poder estar seguro de que, si pagó por MDMA, recibió MDMA. Así se evitan las muertes, y no difundiendo mitos tiesos de diablos y seguas. Los padres de familia, los educadores y los medios de comunicación, deben adoptar una nueva posición ante el aumento en el consumo de drogas en general. El 2003 nos exige decir algo más que NO, nos exige información clara y objetiva, nos exige conocer y comprender el entorno que nos rodea a los jóvenes. Es vital que a los potenciales consumidores se les informe de las consecuencias de sus actos, quizá antes de que los psicólogos de escritorio exploren “las causas sociales” del consumo de drogras. Las drogas están por todas partes, son fáciles de conseguir y fáciles con consumir, el morbo que las rodea, alimentado por los mitos prohibitivos, resulta tentador. Irónicamente la información veraz sobre la seguridad en el consumo, y las consecuencias de éste, no es tan fácil de conseguir. En un país como Costa Rica básicamente no existe. Si los periodistas ticos, movidos por su compromiso con la responsabilidad social, quieren ayudar, deben tener tacto, usar su sentido común, investigar, abandar esa posición vertical de verlo todo desde arriba. Abran sus ojos, comprendan. Después, quizá sea un gusto leer su trabajo. Mientras tanto, el éxtasis es euforia pasajera, una mente clara... funciona por más tiempo.
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#3/ Electro World Music Fest La revista de entretenimiento Tiempo Libre, del diario La Nación, abre su edición de la semana del 1ero al 7 de agosto con un artículo titulado “Mas allá del sonido”, sobre el “Primer festival de música electrónica”. Aclaramos lo turbio.
Esta respetable iniciativa, llamada Electro Music World Fest Costa Rica 2003, es obra de la promotora Stars For Music, y entre otras cosas presentará valiosísimas conferencias, talleres, conciertos y un gran evento en playa Tamarindo, que contará con la presencia del DJ Sean Cusick.
Pero esta serie de eventos no debería encasillarse como una iniciativa de electrónica, sería más de world music, es más global, mas variada y en todo caso, no es la primera.
En junio de 2002, el programa Zynétika, de Radio U, convocó al “Ciclo acústico de cultura urbana, Euforia 2002”, la primera iniciativa que intentó combinar el esparcimiento con la exploración cultural de la escena electrónica, sus estilos de vida, etc.
Al igual que se hará durante el anunciado Electro Music Fest, para Euforia se recurrió a la Universidad de Costa Rica, como escenario idóneo para albergar la parte “cultural” del ciclo de fechas. A un panel convocado por ZNTK, asistieron periodistas, promotores, y DJs, convirtiéndose en la primera conferencia / foro sobre música y cultura electrónica -como ocio y como fenómeno cultural- que se realizó en Costa Rica.
Tan solo dos semanas más tarde, ese mismo año, se realizaría el Circuito Sonoro Tecnogeist Costa Rica 2002, que al igual que lo hará el Electro Music Fest, tenía programadas conferencias, talleres y paneles sobre temas diversos. El desastre que acabó con la iniciativa del Tecnogeist es historia pasada, y conocida.
Finalmente, el título ya fue estrenado. La noche de navidad del 2002, la promotora Turbulence presentó en el club Bash, el que llamó Radar: Primer festival nacional de música electrónica. Muchos de los DJs nacionales, de diversos géneros de la electrónica, participaron esa noche.
La iniciativa de Stars For Music es de sobra valiosa. Aplaudimos el esfuerzo por generar espacios que propicien la discusión inteligente sobre la música electrónica, la música del mundo, los géneros fusión, etc, así como los estilos de vida y sub culturas que los rodean.
Lamentamos con extrañeza que la promotora no esté tomando en cuenta, para el auspicio de este evento, a quienes durante años hemos trabajado seriamente por impulsar la información en torno a esta cultura, por derribar estereotipos y nadar contra corriente para probar que esto que defendemos, tiene relleno.
Stars For Music tropezó en su anterior evento, lanzamiento del sello Spli Point Records, en Cavale, Zapote. Pero nos consta que se trata de gente propositiva y trabajadora, que se ha esforzado por sacar adelante su propuesta de eventos, basada en una visión alternativa de lo que las otras promotoras observan con una óptica un tanto más regular.
Confiamos en el éxito del Electro Music World Fest. 2003, que no es la primera iniciativa de este tipo, pero bien podría hacer historia. Su propia historia, no muy compartida.
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#2/ Furor VIP
El nightlife costarricense está experimento la arrolladora incursión de la majadería VIP en todo cuanto sea posible.
De pronto no basta con tener dinero suficiente para pagar un cover y no basta con vestir de forma complaciente con la mirada que te juzga, además es vital ser elegido, solo sobreviven los VIPs.
Lo curioso del fenómeno, es que ahora no se paga por el acceso al VIP como un área o como una serie de privilegios. Los VIPs ahora son literalmente seleccionados por las oficinas de mercadeo de las marcas, que entre berrinches pelean por el beneplácito de la gente hermosa.
En medio de esta competencia de alarde, a los ticos de platino se les sirve de todo para su deleite: conciertos privados, fiestas de colores, desfiles de moda, etc. Pero cuando la gente escogida no es la indicada para la naturaleza de uno u otro espectáculo, el resultado es un desperdicio. Se bota el dinero, el talento y hasta las propias intenciones de promoción, y eso no tiene demasiado sentido. Quizá los criterios de selección de las selectas listas (o bases de datos) no son efectivos. Eso parece.
Pero: ¿Quién es realmente la “very important people” en Costa Rica?
En un país con solo 4 millones de habitantes, y una ciudad capital que no por mucho sobrepasa el millón de gentes... todos somos VIP! Sucede que para cualquier evento que desee una convocatoria respetable, los VIP se acaban, y se echa mano de los notan-VIP, y de los definitivamente no-VIP, para rellenar el asunto.
No se puede nadar contra la corriente de la segmentación y especialización de los mercados y los mensajes, ni es esa la idea. Pero es urgente que las buenas ideas de mercadeo del siglo XXI, le lleguen a quien debe recibirlas.
La gente VIP es una especie que no ha sido definida sistemáticamente, no se ha catalogado. Nadie sabe si ser VIP es cuestión de poder adquisitivo o de actitud aparente. Como sea, la gente linda goza ahora hasta de su propia tarjeta plástica, que les procura descuentos al comprar aquello que, de todas formas, podían pagar.
En Costa Rica, los promotores, los anunciantes, los propios medios de comunicación, han construido una masa acrítica de público pop, de gente feliz, que gusta del entretenimiento liviano, y que se traga la bebida que pague por su fiesta. Quizá esa sea la gente VIP.
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#1/ Credibilidad en jaque El 2000 fue el año en el que estalló la “difusión” de la música electrónica en Costa Rica. Ya existía crgroove.com, ese año nacen costaricarave.com y el programa Zynétika, en Radio U. El programa Contacto se consolidaba en 979 Conexión.
En el 2001 la promotora Contacto hace desfilar por Costa Rica a una fila de estrellas del house y el progressive, colaborando a cerrarlo como un gran año para la escena tica. También, en 2001 se colocan con fuerza los eventos de psy trance.
En el 2002 nace este portal de internet, y otros como los sitios web de Transelástica, Promotion, Cubic, etc. Promotion asume el liderazgo de los “eventos de club”, y el psy trance se coloca como el género con mayor poder de convocatoria. También, ZNTK incursiona en los últimos meses con 3 exitosos eventos seguidos, ensayando un nuevo estilo de fiesta electrónica. Fue un gran año para la escena, grandes fiestas, grandes nombres.
Pero llega el 2003 y nadie sabe qué está pasando.
Las fiestas trance pasaron de ser grandes proyectos, con grandes artistas, a quedar abandonadas por los promotores: la escena psychedelic hoy parece diluida.
Promotion ha experimentado una ola de infortunios que ha dado al traste con varias de sus fechas, entre ellas eventos con artistas de la talla de Sasha y Sander Kleinenberg. Sin embargo, la promotora cada día sorprende más. Parece no perder fuerza y sus planes a futuro no se han detenido en ningún momento.
Pero la escena por sí misma si ha perdido impulso. Quizá mucho.
En mayo, a los tropiezos de Promotion se sumó el aparatoso descalabro del festival Ecosistema, responsabilidad de Turbulence Producciones.
Lo más lamentable de Ecosistema es que se perfilaba como el tipo de evento escandaloso a nivel de medios de comunicación, y fuerte en cuanto a propuesta musical, que necesita la escena tica.
Estamos en mitad del año, y más vale la segunda parte sea –por mucho- mejor que la primera.
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