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Paz
y amor en rave de Quepos
por
ricky yu | para La Nación | 21 de enero de 1999
¿Un rave más? No. El rave del pasado 15 de enero fue, para los asistentes, inolvidable. DJ Sasha y sus colaboradores hicieron una presentación de mezclas muy profesional, y los ravers ticos bailaron hasta el amanecer.
La actividad se inició a medianoche, como todo buen rave. Y a eso de las 11 empezaron a llegar la gente del Valle Central, quienes duraban entre 4 y 5 horas para arribar "religiosamente" a la fiesta.
Caras conocidas, vestuarios ajustados y de colores, tatuajes, anillos corporales y muchísimas ganas de ravear llenaron Maracas cerca de la 1 a. m.
Durante las primeras horas, el DJ Jimmy van Melleghem calentó el ambiente con mezclas movidas, sonidos derivados del Medio Oriente envuelto de la "música del fin de milenio".
DJ Sasha inició su repertorio de mezclas electrónicas a las 2 a. m., y de pieza en pieza la música se ponía cada vez mejor. Una escalada de beats y ritmos que nunca bajó, sino incrementaba en calidad. No hubo canción que fuese de menor calidad que la anterior, y el baile lo ejemplificó. Aunque fuese cansado, se bailaba no importa qué.
El término "estamos enfiestadísimos" se dejó oír en unos y otros ravers; cerca de las 4 a. m. se apagan las luces y se sube al escenario un bailarín cubierto con pintura plateada protagonizando una especie de cupido o ángel ravesco. Utilizando brazaletes con luces estereoscópicas, el baile se estremecía bajo aplausos y gritos. La música continúa. Sin fallas. Sin signos de agotamiento entre el público. Y luego de horas de intenso movimiento bajo las luces de colores... Amaneció.
Pero esto no significa que el rave terminase. Después de la salida del imponente sol, el rave movilizaba todavía a decenas de personas, igual que un DJ alemán en su primera presentación en tierras costarricenses, el cual abandona la mesa de sonido a las 6:30 a. m.para ir a desayunar, ocupando su lugar otros dos sustitutos.
La actividad se realizó con tranquilidad; la creencia popular de que el rave está plagado de drogas ilícitas y ambiente hostil es completamente falso. Entre los asistentes se podían identificar a ingenieros, abogados, comunicadores, universitarios y hasta un par de médicos. Edades: desde 18 hasta 40. Sexo: no pude observar "en vivo", pero hubo más de un participante al que le "fue bien".
Drogas ilícitas: no. Alcohol: un poco.
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podés ver el artículo original publicado por La Nación

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