la última fiesta

Michael Alig: Party Monster

Edición de Andrea Calderón para SentidoUrbano.com

Basado en un original de Abel Castro [ecuador]

 

Hace dos meses se estrenó en Estados Unidos la película/documental Party Monster, una cruda y cínica visión de uno de los episodios más oscuros del nacimiento en Estados Unidos de la subcultura que hoy conocemos como “clubbing”.

Después del Studio 54, y tras la revolución del house en los clubes de Chicago, los elementos se juntan y detonan en New York. Dos escenarios destacaron: el club Limelight, recordado por ocupar lo que antes fue una iglesia, y el club The Tunnel, tristemente recordado porque ahí se registró la primera muerte por consumo éxtasis dentro de un club en Estados Unidos. Y destacó un personaje, que también es motivo y eje de Party Monster...

 

 

Michael Alig nació en South Bend, Indiana. 

Se sentía diferente desde una temprana edad, Alig sentía que no pertenecía a esa comunidad ultraconservadora. 

 

En la primaria sus compañeros lo molestaban por ser distinto. En su adolescencia se obsesionó con las películas de horror, especialmente con la cinta realizada en 1963, Blood Feast. Películas como Halloween y Nightmare on Elm Street no poseían la intensidad de horror que Alig contemplaba en Blood Feast. A los 16 años de edad, decidió mudarse a la ciudad que lo iba a entender: New York.

 

Tras la muerte de Andy Warhol, creador del art pop, en 1987, la vida bohemia de Newa York también murió. No existía un escape de imaginación, libertinaje, sexualidad y experimentación, como los había en la época del club Studio 54. Pero el destino tenía nuevos planes para la vida nocturna de New York. 

 

En la década de los ochenta, el nacimiento del género de música House en Chicago fue recibido con emoción en las pistas de baile de la gran manzana. Y Peter Gatien, empresario recordado por su parche en el ojo izquierdo, no solo abrió infraestructuras insólitas para clubes sino también emprendió una idea revolucionaria: Limelight era una iglesia episcopal y la transformo en un santuario de baile. La discoteca tenía diferentes cuartos con diferentes temas. Gatien también conservó los vitrales con los santos en las paredes. The Tunnel era un almacén de trenes de la ciudad y la convirtió en un inmenso club con baños unisex.

 

La idea le pareció genial a los neoyorquinos sedientos por esta clase de diversión, entre ellos Michael Alig.

 

Kenny Kenny era quien elegía quien entraba, o no, a estos clubes. Muchos esperaban por horas, exponiéndose a la muy traumatizante y torturadora selección. 

 

Drogas como la cocaína “pasaron de moda” en esta época y el MDMA (éxtasis) se puso en boga. Como resultado de la empatía producida por la sustancia, los clientes empezaron a formar amistades...  casi como familia. Dentro de estas familias sentían pertenecer a una comunidad donde nadie los discriminaba. Aquí no se sentían diferentes como en el caso de Michael. De aquí nació el término “club kids”, el incio del desastre.

 

Por su extravagancia no sólo dentro de los clubes sino también afuera, Alig llegó a ser el líder de los Club Kids. Muchos lo adoraban, era el Mesías que los liberaba de una sociedad que no los descifraba. Fue el caso de Glitzie quien a los 12 años de edad, vio a Michael Alig en el talk show Geraldo, "Eso es lo que quiero hacer", pensó. Geraldo Rivera entrevistó a los Club Kids varias veces porque tal parecía que una nueva especie estaba naciendo. 

 

Era una nueva generación de adolescentes. Su vestimenta se caracterizaba por zapatos de plataforma de 12 pulgadas o más, cabellos de colores, maquillaje de llamativo y brillo. No eran punks, no eran drag queens y no eran rockeros. Nadie había visto algo parecido antes. Eran anómalos, pero fabulosos, no sólo en sus vestuarios sino también en sus actitudes.

 

A los club kids se le suma la aparición en escena de otra droga: la ketamina, o “special k”, que de inmediato fue agregado al catálogo de sus noches.

 

Mientras tanto, Peter Gatien notó la popularidad de Michael y lo contrató para promocionar sus discotecas. Peter supo que Michael era un genio y lo dejó hacer lo que quisiera. Michael competía consigo mismo, tenía que superarse más. Cada vez mas extravagante. 

 

Se cuenta que una noche, entre los concursos de extravagancia que a la gente tanto le encantaba, hubo un hombre que se tomó su propia orina.

 

Por su obsesión con lo siniestro y lo macabro (gracias a Blood Feast), Michael emprendió una nueva idea: sus amigos se vistieron de sangre cada semana y cada vez eran más horríficos los espectáculos. Una mujer se la pasó en una cama con carne de res cruda en su cuerpo y encharcada en sangre para imitar la clase de películas favoritas de Michael. Él estuvo complacido y Peter Gatien mucho más cuando notó que la clientela aumentaba.

 

Pero la fantasía y la realidad no estaban definidas en la mente de Alig. La diversión pronto se convertiría en horror verídico. Entre los club kids, hubo un muchacho llamado Angel Meléndez. El chico, colombiano, proveía la droga muy necesitada por el resto del grupo. Meléndez vestía con plataformas, sombrero de marino, gafas de aviador y cargaba alas de angel en su espalda. A Michael nunca simpatizó, pensaba que Meléndez era un wannabe, un imitador como muchos que queriín ser un club kid.

 

Alig se convirtió en adicto a la heroína, y le debía miles de dólares a Meléndez. En marzo de 1996, Meléndez fué al apartamento de Alig para cobrarle y tienen una fuerte discusión. Freeze, el compañero de Alig, sale de su dormitorio para encontrar a Melendez golpeando a Michael contra la pared. Freeze agarró un martillo y golpeó al colombiano en la cabeza tres veces.

Meléndez cae al suelo enseguida. 

 

Alig vertió un frasco de desinfectante en la boca de Meléndez y la selló con cinta adhesiva. Juntos arrastraron el cuerpo hasta el baño y lo dejaron en la tina. Luego lo cubrieron con hielo para evitar malos olores. 

 

Tras varios días deciden deshacerse del cadáver y cortan las extremidades
inferiores para meterlas en una bolsa de basura que tiraron al río Hudson. Luego, Freeze consiguió una caja de cartón donde puse el resto del cadáver, envuelto en una sábana y dentro de otra bolsa plástica. En un taxi transportaron la caja hasta la calle 25 junto al río Hudson donde la botaron.

 

Meses después el cadáver de Angel Meléndez fue encontrado en las orillas de Staten Island. El Departamento de Policía de Nueva York considera a Alig el principal sospechoso del asesinato. Alig huye, visita a su madre en Indiana escapando de New York. Pero cuando regresó se encuentra en la mira de la prensa neoyorquina. 

 

El 31 de Noviembre de 1996 fue condenado por asesinato y actualmente cumple una sentencia de 11 a 20 años en la cárcel de Rikers Island.

 

Los productores, Randy Barbato y Fenton Bailey entrevistaron a Michael Alig antes y después de su encarcelación para el documental Party Monster. En cámara -talvez confesión, talvez manipulación- Alig narra los hechos. Party Monster se enfoca en la historia del personaje pseudoestrella a quien muchos amaron.

La cinta cuenta cómo una noche cientos de sus fanáticos siguieron a Alig para realizar ilegalmente una fiesta en un local McDonald's. La policía de New York tuvo que dispersarlos en varias ocasiones. 

 

Barbato y Bailey se basaron en el libro escrito por el mejor amigo de Alig: James St. James, quien crudamente pinta en el texto Disco Bloodbath su experiencia en un mundo de euforia:

 

"Hay veces, cuando las drogas fluyen y las emociones corren alto, las luces y la música pueden marearte - y el mundo se descontrola. Es como un accidente de carro que sucede demasiado rápido...No puedes pararlo, ni pensarlo. Solo tienes que reclinarte y ver como las cosas suceden. Has perdido control, mientras las ruedas del mundo se te van de las manos te dices a ti mismo: "Esta pasando demasiado rápido" - y todo lo que puedes hacer es esperar que el recorrido se acabe, que el carro choque y que el mundo se pare. Es como perseguir el tiempo, como perseguir las cosas que ya han pasado porque las drogas te ha hecho súper lento."

 

Barbato y Bailey, después de hacer el documental en 1998, dirigen el largometraje con Macaulay Culkin, el terrible niño de Home Alone. Culkin quien últimamente se convirtió en gran amigo Michael Jackson, protagoniza a Michael Alig en la cinta homónima al documental.

 

 

 

   

 

 

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