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clubbingpanamá
por:
cristian c.a. | para SentidoUrbano.com | publicado: 06may04
Panamá.
A cualquier hora la noche panameña guarda restos del intenso calor del día. La brisa que sopla del océano pacífico hace que las noches de
Panamá sean, entre muchas otras cosas, cómodas para estar... en cualquier parte.
Esta capital ha crecido como la espuma. La Panamá de hoy es una clase alta bien definida, el principal centro financiero de América Latina -con más de 84 firmas bancarias-, muchas expectativas hacia el futuro, y alarmantes cifras de pobreza y desempleo. Ciudad de contrastes.
Con cerca de un millón y medio de habitantes, Panamá ha delineado populosos distritos que bullen de vida por las noches, incontables torres de oficinas y apartamentos que acercan el skyline de la ciudad al de cualquier puerto estadounidense. Megacentros comerciales, representaciones de cuanta franquicia existe y una buena agenda de espectáculos convierten a la Panamá de hoy en una buena opción para el ocio y el entretenimiento.
El beat está en todas partes, no sólo en los bares y lounges. Los centro comerciales, las tiendas, la radio y la tv dan fe de ello: gran parte de Panamá está bailando house.
de punta a punta
El casco viejo de Panamá es una joya colonial en constante proceso de rescate. Callejuelas angostas, balcones y calles empedradas se funden con la modernidad de los sonidos de punta.
Ahí frente a la bahía, en una esquina disimulada, está House, un lounge vestido de rojo que solo se deja ver por un discretísimo letrero que cuelga frente a la puerta.
House es un frasco pequeño para una esencia bien cuidada: adentro no cabrán más de 60 personas. Hoy no hay muchas, con nosotros seremos 10.
Suena house... ¿de qué otra forma podría ser?. Las pequeñas banquetas cubiertas en terciopelo rojo se ofrecen al visitante. Compiten con los sofás, idénticos excepto en el tamaño. El techo es rojo, los baños son rojos. Apenas pasan las 12, la noche está empezando.
Las segunda parada es Blu Room, un martini lounge pequeño, pero intenso. Sin salir del casco viejo se encuentra la puerta de madera que protege a la música del silencio exterior.
Como si se tratara de la antítesis aquí todo es azul, oscuro. La música la pone el DJ Javi del Basto. House tribal que marca el ritmo con que se mueven las cabezas de unas 50 personas.
Dos percusionistas acompañan las mezclas del DJ. Se trata de Zito Barés y Ricardo Salas, no precisamente principiantes. El DJ panameño Tom Sawyer me resume sus trayectorias: el primero ha acompañado a Gloria Estefan en varias grabaciones, y el segundo ha participado en giras de artistas como Jennifer López o Rubén Blades.
Nos vamos rápido. Aquí todos acostumbran llevarse lo que queda de su bebida, en la entrada de todos los bares te dan vasos plásticos para que el espíritu de la fiesta se vaya con vos. Esto es clubbing.
Del caso viejo hasta Plaza Pacífica, en Punta Pacífica. Ahí está Zoomba, de la que hablaremos luego, y arriba de la discoteque, el Voodoo Lounge. Se entra por detrás del centro comercial.
El Voodoo es un bar más "étnico" su ambientación remite más al world music, pero esta noche suena un tech house agitado. El lugar está lleno de gente y de flyers que adelantan las noches del próximo fin de semana, para que nada se detenga.
Antonio Diaz, Edgardo Fuentes y Charles Bell, musicalizan la sesión.
El recorrido continúa bajando las gradas. Abajo está Zoomba, un mundo aparte que sabe más de carnes que de dance. Hoy es la final del bikini contest y el lugar está a reventar. Zoomba es una discoteque amplia y convencional, esta noche se ve pequeña porque la multitud la encoge.
De Punta Pacífica nos vamos a Bella Vista, sin duda el sector más vivo de la ciudad. Aquí todo mundo camina por la calle, deja su carro en cualquier parte, transitar es difícil, casi caótico... aquí la fiesta de la calle se mete en los bares cuando le dan campo.
Entramos a Opah, un sitio curioso. Por fuera tiene la imagen de un lounge del Deco District de Miami Beach, pero por dentro parece más una fiesta en Copacabana. Opah estaba tan lleno que salimos rápido, para dejar espacio.
Muy cerca está Deep Room, un lounge de tamaño medio propiedad del mismo Tom Sawyer, el DJ, productor, promotor, dueño de club... y pronto diseñador gráfico, dice.
El Deep Room es por excelencia la última parada en las noches panameñas. Cuando en los demás bares empieza a agonizar la energía, en Deep Room comienza a entrar la gente. Son casi las 4 de la mañana, toca DJ Lazarux y el lugar está a un 70% de su capacidad... se va a poner mejor.
Junto a Deep Room hay una nueva escala, estéticamente el más agradable de los lounges panameños: Punto PTY. Dicen que es un lugar para público gay, pero adentro cuesta notar la diferencia con los demás bares.
Punto PTY ocupa la que debió ser una hermosa casa panameña en la esquina de Calle 48 y Bella Vista. En la puerta principal los monitores están apuntando a la calle, y no al club. Pasando la puerta de cristal nos recibe un lobby pequeño, alfombrado. Arriba están las distintas áreas del PTY. Todo es blanco, un lugar con un claro discurso visual: elite, beutifull people. Ahí esta Justin Pasek, ex miss universo panameña, que casualidad. La "pureza" la rompen los láser verdes que cruzan sobre las cabezas. Suena house, dancefloor anthems, hits, clásicos. Suena dance.
En Deep Room ya no cabe nadie. Afuera empieza a calentar el día y el sol se asoma. En un taxi se muere la noche camino al hotel. Panamá esta cubierta de caras de político, ya vienen las elecciones nacionales. "Caminando en los zapatos del pueblo", dice un rótulo de uno de ellos, empresario millonario. Suena el Comando Tiburón. Dos balboas -dice el taxista-, se pagan en dólares.
otro sonido, otra actitud
El clubbing en Panamá llegó para quedarse. Aquí la gente lo entiende y lo practica cada noche de fin de semana. No se trata de cuántos mega clubes tiene una ciudad, es un asunto de actitud.
El clubbing es una práctica moderna de ocio y esparcimiento. Materialista por donde se le mire, aunque muchos traten de rescatar el protagonismo de la música, el clubbing per se, en estricto apego al concepto original, es mucho más que house.
Se trata de apariencias, de fashion, de fiesta intensa, de "estar ahí", dejarse ver. Aunque existe la otra vertiente de quienes les importa más la música y la apreciación, eso no es precisamente lo que predica el clubbing como lo vieron nacer en Londres o New York.
La movida clubber panameña esta volando. Deep Room, House, Blu Room, Punto PTY, Voodoo Lounge, B-lo, y el club Liquid, son algunos de sus escenarios. Pero vienen más.
En los próximos días abrirá sus puertas el Wazabi Sushi Lounge, y en unas semanas la avenida Balboa verá nacer una mega discoteque con capacidad para más de 1500 personas. En la calle se rumora en millones de dólares la inversión para construirlo y decorarlo.
También está en gestación el Stereo Lounge, un nuevo bar en la planta baja de Deep Room. Un nuevo espacio para una escena que crece imparable.
A esos nombres hay que sumar las discoteques de ambiente, bastantes en la ciudad, como Space, Punto G, El Divino Lounge y Glam.
Abrí los ojos en algún club de Panamá, te va a gustar.
Leé
la crónica "Roken: espectáculo x tres", sobre el show de
Cerati y compañía en la capital panameña... AQUI

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