rave

la fiesta que nos perdemos todos

por cristian c.a. | para SentidoUrbano

 

 

El 8 de julio de 2000, salimos como a las 10 de la noche. Una nueva promotora presentaba su primera fiesta en una finca en algún lugar de Coronado. Se trataba de Cossa Nostra Productions, y la fiesta “Movement” se anunció con afiches por todo San Pedro.

A media noche seguíamos sin encontrar la finca San Jorge, nadie en el lugar sabía de su existencia, y los caminos empezaban a ser tetricamente intimidantes. Un taxista desorientado supo indicarnos el lugar adonde acaba de dejar a unos clientes, faltaban unos 2 kilómetros del peor camino de piedra que un sedán bajo pueda soportar.

Llovió esa noche, pero las 250 personas que subimos hasta allá la pasamos bastante bien. Los DJs: Pascal, Sade y Stefan. El lugar: una especie de “galerón” techado en medio de una finca de densa vegetación. El precio: dejar inservibles los dos compensadores delanteros del carro, y llegar a San José, bajo el sol intenso de la mañana, en un Honda que se arrastraba por las calles de Guadalupe.

 

Algún día de algún mes de 2001, la promotora Promotion organizó una fiesta de carácter más privado en una quinta llamada Misty Mountain, en las montañas de Escazú. No recuerdo ni quién tocó esa noche, pero llegaron unas 200 personas, de boca en boca, sin flyers, solo las ganas de pegarse la fiesta.

Esta vez no manejaba yo. Serían las 11 de la noche y los 3 amigos que íbamos para Misty Mountain dábamos vueltas, sin rumbo, entre Santa Ana y Escazú, en cualquier lugar que ahí se encuentre. Pasaría talvez una hora más para que nos resignáramos: claramente estábamos perdidos.

Detenidos en un alto nos encontramos con otro vehículo. Eran tres chicas solas, una de ellas saca la cabeza por la ventana: “están buscando la fiesta?”, pregunta.

Decidimos que seguiríamos la búsqueda juntos, en ambos carros. 10 minutos después, ellas –que conducían adeltante- entran a una quinta. “Aquí es”, gritan. Finalmente habíamos llegado.

Nos estacionamos. Unos 30 carros ocupaban el extenso jardín de la propiedad. Pero al abrir las puertas... una discomóvil sonaba Proyecto Uno. Extrañados entramos a un jardín interno, sólo para comprobar que estábamos en una boda a la que nadie nos había invitado.

 

Después de la segunda mitad de 1999, explotó en Costa Rica un fuertísimo movimiento. La movida “rave”, cuando aún podíamos llamarla así, y reunía ciertas características que hoy no existen más.

Esa época dorada de lo que yo llamaría fiestas “esenciales” se extendió hasta mayo de 2001, una semana antes del festival de aniversario de costaricarave.com, cuando un gigantesco operativo policial, y un escandaloso despliegue de medios de comunicación, acabó con la discoteque Velvet Zone, y con la escena electrónica como la conocíamos.

 

Lo que para muchos es hoy “la escena electrónica” tica, tiene poco, muy poco, de lo que fue en esa época. Últimamente, nos acostumbraron a que una fiesta es buena sólo cuando tenemos al frente a un DJ estrella, cuyo fee supera los $5000, si no es así, no vale la pena asistir.

Pero qué pasó con esas noches de ir a buscar una fiesta con un mapa, o con una dirección incompleta, perderse en el intento, encontrar a otra gente en la misma situación, y finalmente llegar a la una de la mañana, para encontrar a 600 personas bailando frente a DJs nacionales...  frente a sus amigos?

Desde el 95 y hasta el 01, se realizaron aquí cientos de fiestas que eran eso: reuniones de una subcultura de gente conocida, que compartía ciertos ideales  -quizá ilusos-, que encontraba en las noches un espacio alternativo para desenvolverse, que sabía apreciar la música y el trabajo de los DJs locales, que sabía comprender las ideas detrás de eventos conceptuales.

 

Adónde se metió esa gente?

 

Lo que hoy se intenta hacer con un gran nombre, un astro, una celebridad, antes se hacía con una buena idea, un lindo flyer, un concepto distinto, un jelly shot, un confite a la entrada.

Irónicamente, en aquel momento, esas fiestas alcanzaban convocatorias que muchas veces superaron las mil personas. Hoy por hoy, un Satoshi Tomiie o un Jimmy Van M, no lo consiguen.

 

Cómo no recordar con total nostalgia los primeros eventos de Transelástica, realizados con una mística hoy desaparecida. O las primeras fiestas de File Connection. O las irrepetibles noches que construyó Psychedelic Nomads, como el “Celestial Playground”, la noche que la mítica hacienda Le Barbizón perdió su virginidad ante el sonido. Más aún, las excepcionales ideas “progre” de Producciones Espaciales, como “Trancemitter”, “SoulFul”, “Skywalker”, o “Alto Voltaje”, y los mensajes en sus flyers: “Con este line-up no hay duda: La noche estará excelente!”

 

Los ejemplos del éxito de los “raves” cuyos protagonistas fueron los DJs ticos, sobran. Al mega evento Dreams, de octubre de 1999, llegaron unas 1300 personas, quizá uno de los eventos más interesantes de nuestra historia.

 

En marzo de 2000, Acydóphilus y Audioscopio revientan la mega fiesta “Momra” (Trancencantado) en el Club Hípico La Caraña, en Santa Ana. La asistencia supera las mil personas y la decoración de inflables fluo hizo historia. Tocaron Daniel, Prophet y Geno, además de Gurupesh, de México, y Rob Spacecake, de Holanda.

 

En abril de 2000, File Connection realizó “Natural Perception”, en La Campiña, Sabanilla. Tocaron Cronix, Ali y Prophet. Una gran fiesta.

 

Ese mismo mes, el día 15, Mangroove Café presenta “Burning Shoes” (el rumor es verdadero). Llenan Fútbol 5, en La Uruca. En la tarima: Dr Leo, Jaffa y Sweet Bo.

 

En junio de 2000, Morfae presenta “Voyage a Flycity”, una de sus acostumbradas fiestas de concepto, que al menos yo extraño constantemente. Esta fue en Río, en pleno San Pedro. La música la pusieron Dr G Spot, Tekes y Cronix, y fue de lujo.

 

En agosto de 2000, la promotora File Connection presentó “Electro Lunar”, tocaron: Ali, Geno, Shell y Cronix. Un lleno total en las instalaciones de Tabú, en Barva de Heredia.

 

El día de la independencia de 2000, se realiza “Trancemutation PLUR”, obra de File Connection, en el Mirador Monte de la Cruz. Llegan más de 600 personas.

 

El 13 de octubre, en el Complejo Picacho, en Paraíso de Cartago, más de 500 personas acuden al llamado de “Sobredosis Digital”, organizado por Pzykoz. Tocaron Trogan, Adrenalina y Manuel. Además de NME y Radchid y en el área dos.

 

El 18 de noviembre, costaricarave.com organizó el “Sounds of Fire”, en una propiedad privada en Heredia. Tocaron Pascal, Sade, Mason, Merlín, NME y Adrenalina. La policía acabó con la música como a las 3am. Pero hubo una bonita vibra durante mucho rato.

 

El 25 de noviembre, Transelástica abarrota el Mirador Monte de la Cruz con “Lost Paradise”, tocaron Geno, Prophet y Ali. El amanecer fue sensacional.

 

El 9 de diciembre de 2000, Morfae regresa con “The Fantasy Lab”, un rotundo éxito. Se realizó en Le Barbizón. Tocaron Cronix, Tekes, Klang y Karlos Elizondo. Asistieron unas 700 personas.

 

El 30 de abril de 2001, el evento “Cybernética” abarrota la discoteque Champs Elysee en Heredia. Tocan Sir G, Ali y Dusk Asisten unas 650 personas.

 

El 19 de mayo se realizaría el festival de primer aniversario de costaricarave.com, en Velvet Zone. Estaban programadas las presentaciones de: Dr Ozz, Yura, Sandozequi, Nimrod, Steve Floyd, Balarezo, Tito, Stefan, Rafa Tres, Dr Leo, Nova, Dany del Amo, Fernando Ortiz, NME, Halluca y Sir G.

 

El festival de 20 horas nunca se realizó. Una semana antes, con Velvet Zone, se cerró esa historia.

 

 

   

 

 

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